Durante la última edición de los Golden Globes, uno de los momentos que más repercusión tuvo no estuvo ligado a los premios, sino a un comentario erróneo realizado por los presentadores al referirse a las películas más taquilleras del año. En plena transmisión, se afirmó que las cinco producciones con mayor recaudación habían sido animadas, una declaración que rápidamente fue puesta en duda.
Si bien es cierto que títulos animados lideraron la taquilla global, el resto del ranking estuvo integrado por películas que combinan acción real con efectos digitales, lo que impide considerarlas animadas bajo los criterios oficiales del certamen. Esta confusión dejó en evidencia las dificultades actuales para encasillar producciones que mezclan distintos formatos narrativos y técnicos.
El error se volvió viral en redes sociales y fue replicado por distintos medios internacionales, convirtiéndose en uno de los comentarios más comentados de la gala. Más allá del blooper, el episodio volvió a poner en discusión cómo la evolución tecnológica del cine desafía las categorías tradicionales dentro de las grandes premiaciones.