“Batir récords” podría considerarse casi un segundo nombre artístico para Bad Bunny. No hace más que superarse en convocatoria y venta de discos (o su equivalente: demanda en las plataformas virtuales), y buena muestra de ello es este tour internacional que, dicho sea de paso, se salteará un mercado enorme como el de los Estados Unidos, pero que pasará por casi todo el resto de países de América, para cruzar luego “el charco” y seguir por España, Italia, Suecia, Polonia e Inglaterra, entre otros lugares.
No son exploraciones ni apuestas para Bad Bunny esas plazas. De hecho, ha sido una constante que cada lugar donde han salido a la venta las entradas ha sido un boom difícil de comparar, agotando localidades en minutos y hasta haciendo colapsar las plataformas de venta, como se ha reportado en estos días.
Argentina no fue la excepción al fenómeno, ya que si bien ayer fue el día de lanzamiento oficial de los tickets (a partir de las 13), el lunes hubo una prueba que mostró a las claras la expectativa de los oyentes argentinos por el intérprete de Callaíta. Y es que las entradas, a la que podían acceder clientes de un banco, se agotaron en minutos, pero la “fila virtual” de aspirantes a obtenerla dejó boquiabiertos a los organizadores: 500.000 personas intentaron comprarlas, según la productora Live Nation.
Los mendocinos no han sido ajenos a ese fenómeno. Ayer, mientras hacía fila virtual para la compra de entrada, a través de la plataforma AllAccess.com.ar, Julián, un joven de 17 años de la Zona Este, contó a Los Andes: “Me interesa mucho ver el show de Bad Bunny porque es uno de los artistas más grandes de los que yo conozco. Es un cantante al que escuché toda mi infancia. Creo que en la Argentina y en Latinoamérica, todos los más jóvenes se saben sus canciones. Genera un movimiento muy grande y está entre mis favoritos”.
También, vista la repercusión que ha tenido la visita del autor de Tití me preguntó a nuestras tierras, confesó: “Tengo mucho miedo de quedarme sin entradas, porque he visto que en otros países ha marcado récords de ventas, incluso en países que ni siquiera hablan español. Pero sé que está complicado conseguir entradas”.
De esa complicación bien puede dar cuenta Marcos, un mendocino de 28 años, que llevaba una hora en la "cola virtual" para adquirir los tickets. "No sé si podamos conseguir... Queremos con mi novia ir al show de ese día 13 y pasar el 14 de febrero, día de los enamorados, paseando por Buenos Aires. Sería un plan perfecto".
Una de las opciones que suelen manejar los mendocinos, como se dijo, cuando un artista de magnitud visita el Cono Sur, es planear la asistencia a su show del otro lado de la cordillera. Sin embargo, parece que eso es descartado de plano por este mendocino oyente del músico: “Sé que la experiencia de ir a escucharlo a otro país podría ser muy linda, pero me gustaría más verlo en Buenos Aires. Acá la gente lo quiere mucho, lo disfrutan personas de todo tipo de edades. En la Argentina los shows se viven de otra manera, así que prefiero verlo en mi país”.
Aunque la experiencia es, claramente, un atractivo enorme, los precios de las entradas (a las que, para el público no porteño, hay que agregarles traslados y estadías) no son, lo que se dice, accesibles para cualquier bolsillo. Y es que los precios van desde las más baratas a $ 95.000 hasta las de $295.000 (plateas preferenciales), pasando por campo general ($140.000) o campo delantero ($280.000). A todos esos montos hay que sumarles, además, un porcentaje de costos por el servicio de la página web.
¿Agregará más funciones según el éxito de la convocatoria en nuestro país? Al cierre de esta edición, eso no estaba confirmado, pero el caso chileno puede ser un buen indicio. Allí, las fechas iniciales de conciertos fueron el 5, el 6 y el 7 de febrero, pero “explotaron” las plataformas de ventas y se agotaron las dos primeras presentaciones en el Estadio Nacional de Santiago y, como quedan pocas localidades para la tercera, los rumores de una cuarta fecha en la capital chilena son cada vez más grandes.